Por ActionCOACH José Luis González / España

El Astrónomo Carl Sagan decidió representar los 15.000 años de historia del Universo como si ésta hubiera ocurrido en un periodo de 12 meses. Todo ello, con  la idea de  tener una visión más gráfica de la evolución del Mundo. De este modo, cada mil años estarían representados por veinticuatro días del calendario, fijando para ello el uno de Enero el comienzo del Universo con El Big Bang. Sería el catorce de Septiembre el momento de la formación de la Tierra y el veintiuno de Diciembre la aparición de los primeros insectos y, poco a poco, del resto de los animales. El treinta y uno de Diciembre a las 23:59:59, es decir, en el último segundo del año, correspondería a la época actual. En ese último segundo se producen más cambios y avances que en el resto del año. Es la transformación más relevante desde la creación del Universo producida a una velocidad que podríamos denominar  “brutalmente exponencial”

La  Primera y Segunda Revolución Industrial  marcaron un punto de inflexión y el comienzo de una nueva etapa de crecimientos y avances continuos en todos los aspectos de la vida. La denominada  Revolución Tecnológica, que comenzó hace unas tres décadas, está suponiendo un nuevo hito que está transformando nuestra forma de vida  en todas sus manifestaciones aportando, con carácter general, una mejora en el llamado Estado del Bienestar que disfrutan los países ms avanzados.

Sin embargo, a nivel económico todos estos avances están suponiendo un cambio en los paradigmas de la gestión empresarial. Las grandes Corporaciones están creando los primeros grupos de trabajo para planificar el futuro  bajo la premisa de olvidar el pasado. Hay que crear modelos donde lo ocurrido hasta hoy no sean la base para pensar en el mañana. Los cambios venideros se antojan bien diferentes y en gran medida imprevisibles por la rapidez y calado de los mismos.

La competencia ya no la tenemos en nuestro entorno físico. Puede estar en cualquier rincón del mundo; A veces no alojada en un edificio de oficinas sino en un garaje o en un lugar recóndito donde desde un simple ordenador se puede operar con cobertura mundial. Todos estos riesgos, obligan a que las empresas empiecen a trabajar en el desarrollo de ciertas actitudes y habilidades, que aseguren su continuidad en un mercado cada vez más competitivo, global y cambiante.

Innovación será una palabra clave. A ello hay que unir flexibilidadanticipación y capacidad de adaptación al cambio. La creatividad y la imaginación son valores al alza porque facilitarán desarrollar ventajas diferenciales y permitirán ser más competitivos. Los líderes empresariales deberán manejar la nave en una posición que les permita otear el horizonte  con más perspectiva, anticiparse a los cambios y hacerlos suyos. Deberán trabajar para que la organización pueda adaptarse a las nuevas situaciones que se van a ir generando  de forma habitual en su ámbito de actuación.

A la famosa frase atribuida a distintos autores “El que olvida el pasado está condenado a repetirlo” podríamos añadir otra desde la perspectiva empresarial: “El que olvida el pasado está condenado a un futuro menos incierto”.  Por tanto tenemos que destinar una parte cada vez más importante de nuestros esfuerzos a trabajar en un nuevo actor, que hoy ya forma parte muy activa en nuestras empresas: Los cambios “brutalmente exponenciales”  que las nuevas tecnologías están generando en nuestro entorno. Ello nos permitirá ser más competitivos, modernos y flexibles para poder acudir al mercado global con más garantías de éxito.